Sí es cierto que existen ciertos patrones familiares que hacen que distintas generaciones repitan comportamientos y, curiosamente, también determinadas patologías, aunque con algunas variaciones. Sin embargo, el tema de las maldiciones familiares también existe. Puede que nunca hayas oído hablar de ellas, pero quizá en tu propia familia alguna persona cercana —tu abuelo, tu tío, o alguien de generaciones pasadas— haya sido víctima de envidias, celos o de algún motivo que, a simple vista, podría parecernos inverosímil.
Y todo comienza con una pequeña racha de mala suerte, una sombra que se cierne sobre toda la familia y que, generación tras generación, continúa repitiéndose.
¿Cómo parar todo esto? No es tan fácil como encender una vela blanca y lanzar una oración al viento. Tal vez el destino sea que, en algún momento, aparezca en la familia un niño o una niña capaz de destronar todo ese reinado de mala suerte.
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