Sortilegios en la región galaica
Maruxiña la Botona
Hay un tipo de sortilegios característico de ciertas brujas o adivinos que han creado su ritual particular, y operan su influencia y conocimiento. Uno de los más originales era el realizado con botones por una meiga, llamada por lo mismo " Maruxiña la Botona". No tenía vivienda ni paradero fijo, era un auténtica transhumante. Llevaba sujeto a la cintura cinco o seis refajos y arrastraba gastados zuecos. Se levantaba la falda por la parte de atrás hasta pasarle por la ca beza y colgarle por la frente a modo de capucha. Con un bastón de toxo y llena la faltriquera de botones, recorría todos los caminos de la provincia de Ourense.
Los botones talismánicos
Los botones eran blancos y negros. Los blancos tenían que ser de hueso y los negros de asta. En cuanto a tamaño, los había de tres medidas. Los grandes de chaquetas o abrigos: los medianos, de corpiños o chalecos, y los pequeños, de ropa interior. Tenían que proceder de ropa de muerto y ser desprendidos de la tela con cuchillo, nunca con tijeras.
Para esta operación clavaba el acero del cuchillo en la tierra varias veces mientras decía:
Po la terra onde estades mandaime a forza dos mortos.
Luego, con el brazo en alto, trazaba en el aire unos círculos violentos y clamaba:
Po lo arie a donde fuches, a sabiduría dos espiritus.
Entonces cortaba los hilos que sujetaban los botones a la prenda. Una vez realizados estos rituales pasaban a su faltriquera, una saqueta de tela de lino que pendía de entre sus múltiples refajos.