Las raíces me sostienen, pero no atan mis pasos.
Honro a quienes caminaron antes que yo y agradezco la vida que recibí de mi familia.
Abrazo su historia, con sus luces y sus sombras.
Lo que me fortaleció, lo conservo. Lo que sembró dolor, lo dejo atrás con respeto, sin juicio y sin rencor.
Hoy elijo escribir un nuevo capítulo para mí y para quienes vendrán después.
Que el amor ocupe el lugar del desprecio, que la comprensión sustituya al silencio y que cada generación encuentre la libertad de vivir su propia historia.
Vive. Crea. Ama.
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