Desde Barcelona al horizonte oscuro

Publicado el 8 de febrero de 2026, 15:36

Escribo desde un bar del Raval de Barcelona, con el murmullo de las conversaciones y el tintinear de las tazas como banda sonora. A veces levanto la vista del cuaderno y me sorprendo imaginando a la tía Encarnita caminando por estas mismas calles, perdiéndose entre callejones húmedos, hasta adentrarse en aquella mercería que, sin saberlo, terminaría convirtiéndose en la sede discreta de brujos y magos de toda España.

Porque Barcelona tiene algo antiguo, algo oculto bajo la piel moderna. Desde aquí puedo visualizar a astrólogos y magos trazando cartas astrales a la luz de una lámpara, calculando destinos y susurrando presagios para los principales políticos de la época, como si el poder y lo invisible siempre hubieran caminado de la mano.

Mientras avanzo en la escritura de la tercera parte de Historias del Linaje Oscuro, sé que este viaje no se quedará en la ciudad. La historia me arrastra más lejos.

Nos llevará a San Cugat del Vallés, a Zaragoza, a Logroño. Nos conducirá hasta las cuevas de Zugarramurdi, donde aún parece resonar el eco de los gritos de aquellas mujeres acusadas falsamente de brujería, condenadas por el miedo y la ignorancia. Allí el aire pesa, como si la tierra todavía guardara memoria.

Y, sobre todo, llegaremos a Monforte de Lemos, a un paraje casi irreal: la Ruta dos Bosques Máxicos. Un lugar donde la niebla se enreda entre los árboles y el silencio parece tener voz propia. Allí conoceremos a las meigas más famosas y seréis testigos de sus historias, de sus luces y de sus sombras, de esa frontera difusa entre curanderas y hechiceras.

Pero, más allá del paisaje, hay una pregunta que lo sostiene todo.

¿Por qué este viaje?

Porque quiero contar, mientras recorro estos lugares, la verdadera historia de los magos. Cómo se organizaron. Cómo se protegieron entre ellos. Y cómo iniciaron una batalla silenciosa contra Mamá Dolores y la oscuridad que dejó sembrada generación tras generación.

A veces me preguntan si de verdad creo en la magia.

Y yo siempre respondo lo mismo:

¿De verdad dudáis que en España aún late algo antiguo, algo que no aparece en los libros de historia?

Algunas historias no se estudian.
Se heredan.
Y otras… te encuentran cuando empiezas a escribirlas.

— S. O. Arkhantia

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