Paseando por Campos, que pasó a llamarse Campos del Río en 1916, descubro parte de su historia.
Con la abolición de los señoríos, los vecinos promovieron un pleito contra el marqués. Sin embargo, la sentencia, dictada en Granada, volvió a dar la razón al señor, obligando al pueblo al pago de determinados derechos, ya fuera en especie o en moneda.
En 1855, el alcalde y catorce hacendados intentaron comprar a la viuda del marqués los derechos que esta aún conservaba sobre la villa. Fue un intento de recuperar la autonomía y cerrar definitivamente una etapa de dependencia feudal que pesaba sobre generaciones enteras.
Finalmente, las tierras se repartieron en régimen de arrendamiento entre los vecinos, sentando así las bases del actual minifundio que caracteriza la zona.
Años después, por Real Decreto de 1916, Campos adoptó oficialmente el nombre de Campos del Río.
Resulta increíble conocer la historia de este pequeño pueblo de Murcia y comprobar cómo, paso a paso, cada rincón se convierte en escenario vivo de la tercera parte de Historias del Linaje Oscuro.
Porque a veces no hace falta inventar el misterio: basta con escuchar lo que la historia susurra.
Añadir comentario
Comentarios