El Rabal de Barcelona, los suburbios de una ciudad

Publicado el 18 de enero de 2026, 9:56

Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XIV, cuando la ciudad se enfrentaba a una devastadora epidemia de peste. Fue entonces cuando el rey Pedro el Ceremonioso ordenó la construcción de un nuevo cinturón de murallas al otro lado de lo que hoy conocemos como La Rambla, que en aquel tiempo no era más que una riera.

El objetivo de estas murallas era doble: disponer de un espacio que permitiera abastecer y proteger a la población en caso de guerra o asedio, y, al mismo tiempo, situar fuera del núcleo urbano a aquellas personas y actividades consideradas sospechosas. De este modo, se pretendía también aislar a la ciudad de posibles focos de enfermedad. Aquí eran enviados los afectados, y pronto comenzaron a proliferar actividades marginales e indeseadas.

Esta zona pasó a ser conocida como rabad, un término de origen árabe que designa los suburbios o extramuros de una ciudad. El término también hacía referencia a barrios habitados por prostitutas y leprosos. Con el paso del tiempo, la palabra se catalanizó hasta convertirse en Raval y, en castellano, evolucionó hacia arrabal.

Es en este escenario donde Encarnita decide abrir una mercería junto a su cuñada Silvia y su sobrina Margarita. Con los años, aquel pequeño comercio acabará convirtiéndose en la sede de magos de toda España. Porque quizá, para quienes observan desde fuera, el Rabal no sea más que un suburbio; pero para sus vecinos es un barrio profundamente querido, donde la convivencia logra imponerse, día a día, a la desigualdad.


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