Comencé a escribir HISTORIAS DEL LINAJE OSCURO después de convertirme —sin pretenderlo— en un navegante astral experimentado. No, no soy Superman, pero desde niño me adentro en un universo sembrado de estrellas, un lugar que me recibe como si ya hubiera vivido allí mil vidas.
Gracias a mi abuela descubrí que mi familia provenía de España. Cada noche, antes de dormir, me contaba cómo en Galicia las meigas preparaban pociones capaces de unir a los amantes con la fuerza de un lazo imposible de romper. Sus historias encendían en mí una curiosidad imparable, tanto que un día reuní el valor, subí a un avión y dejé atrás mi querida Argentina.
Mi aventura comenzó en Galicia, donde sentí por primera vez el pulso antiguo de las meigas. De allí viajé a Asturias y Cantabria, tierras cubiertas de bosques donde conocí a hombres vestidos con túnicas que susurraban palabras mágicas a la naturaleza. Y no hablo de magia oscura —ese sendero no tiene cabida en este blog— sino de la magia viva, esa que respira en cada árbol, en cada río, en cada piedra que nos reconoce al pasar.
¿Quizás hemos olvidado que la naturaleza es nuestra aliada?
¿Que nunca caminamos solos?
¿Que existen otros seres, invisibles a simple vista, que comparten nuestro mundo?
Mientras escribía HISTORIAS DEL LINAJE OSCURO, las primeras páginas nacieron en una pequeña mercería del Raval de Barcelona. Mi amiga, la tía Encarnita, me acompañó desde el primer instante en esta aventura insólita. Aquella humilde mercería terminó convirtiéndose en el punto de encuentro de meigas y magos de toda España… e incluso de rincones lejanos de Europa y América.
Pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
La historia apenas comienza.
¿Te atreves a acompañarme en este viaje por los secretos de un linaje oscuro?
Añadir comentario
Comentarios